“Compañero y amigo querido: Supe que estaba U. en el Rosario; me alegro que se haya divertido y sobre todo repuesto; la salud es el único bien real.
Unas declaraciones de desertores aprendidos en Tinogasta dicen que han sido seducidos por un franciscano perulero; ya está incomunicado y como fuere cierto sufrirá la pena o poco he de poder; estos hombres a pretexto de vestirse por la cabeza se creen impunes, basta de que seamos el juguete de ellos.
Tiempo ha que se me avisó que había una porción de desertores y aun me dieron lista, por las fronteras; escribí a Gorriti, no me contestó, sin duda no recibiría la carta y puesto que dice que sólo hay un mulato malo por allí, será falsa aquella noticia. Sin embargo, he de repetirle la lista; y acerca de las mulas le hablaré y avisaré a U. para que reencargue el asunto.
Si los males causados por Artigas se envolvieran en él, como dicen las viejas de mi tierra, vaya; pero, compañero mío, nos ha de costar mucho el remediarlo; basta el que nos traerán los Portugueses, a quienes hemos de echar a fuerza de balazos.
Me alegro de que el diseño de la decoración haya agradado a U.: es muy militar y muy de mi gusto; sale del orden de las medallas que antes nos traían los frailes de Roma.
Bueno es que se aumente el Cuerpo de Granaderos para que después dé glorias al fundador a las armas de la Nación; a su tiempo le mandaré a U. ambas tácticas.
En punto a la moneda, hablo a U. con toda la franqueza de la amistad que le profeso, me habría Yo contentado, en su lugar, con empeñarme por todos caminos y medios para que no se fundiese más, hasta que viniese la resolución del Gobierno así para evitar hablillas por lo que respecta al orden, como para que no se dirigiesen contra mi persona; si antes han dicho los inicuos que U. tenía parte en eso, ahora han de decir que va a asegurarse con la marca. Hay una multitud de perversos y tal vez los mismos autores del mal, que atribuyen un perjuicio como el que han causado, a personas principales de ésa y además a un Benítez de quien refieren que después de haber distribuido la que había fundido principió a gritar contra la tal moneda. Aquí no ha aparecido otro que el tal platero Corro, según he oído, como, el que dice que le enseñó Romero; lo cierto del caso es que el mal está en casa y que la ruina de algunos es inevitable.
Lo de Mercado no está tan desnudo de verdad; se ha puesto en extracto en el diario como U. verá, porque me ha parecido horroroso que se diga, como él expone lisa y sencillamente “acabo de pasar ciento y cincuenta tablas a degüello con sus tres oficiales”. No tiene conexión alguna con Aguilera y con la muerte del hermano lo debemos creer más comprometido.
Yo escribí a U. por extraordinario con respecto a Madrid y algo indiqué sobre el movimiento pensado; más adelante diré a U. lo que resolviere y mientras, espero la respuesta de V. para tomar mis medidas.
Si he de decir a U. verdad, ni me acordaba de que Marquiegui estuviese preso; muy bien ha hecho V. de sacarlo y ponerlo a su lado; como U. consiga convertirlo, me alegraré.
Aramayo es un pobre hombre y cree historias; la idea de U. del movimiento del enemigo apuntados por Ricafort; supongo que Madrid se halle ya en marcha para Humahuaca desde Orán.
Llegó el correo ayer y nos ha traído el aumento de Sillas en esa Catedral en Acevedo, y Figueroa: son excelentes sujetos y siquiera ese coro tendrá aspecto de algo más que de Misa cantada.
Me escriben que en La Habana se ha jurado la constitución Española; que se esperaban cuatro o cinco presas más; que 180 negros con 16 oficiales de los de Artigas se han venido, habiendo capitulado con el General Lecor al efecto; y que Francia no había querido recibir
a los emisarios de Artigas, Cosio y Bulnes.
Expresiones mil a la Carmencita y besos al Martincillo con el afecto que profesa U. su
MANUEL BELGRANO
Tucumán, 3 de Noviembre de 1817.
Fuente: Asoc Belgraniana de Morón
Sr. Dn. Martín Güemes.
Salta.”


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