En los anales de la independencia argentina, los nombres de Belgrano, San Martín y Güemes resplandecen con luz propia. Sin embargo, en las sombras de la historiografía oficial, emergen figuras cuya contribución fue tan vital como audaz. Una de ellas es Martina Silva de Gurruchaga, la mujer que no solo financió la causa patriota, sino que desafió las convenciones sociales de la Salta colonial para vestir el uniforme de capitana.
El despertar de una patriota
Nacida en el seno de una familia acomodada en 1790, Martina Silva de Gurruchaga pertenecía a la élite salteña. Sin embargo, su destino no estaría marcado por la quietud de los eventos sociales. Casada con José Gurruchaga, ambos compartieron una visión clara: la ruptura definitiva con la corona española.
Cuando el Ejército del Norte se vio debilitado tras los reveses en el Alto Perú, Martina comprendió que el apoyo logístico y civil sería el factor determinante entre la victoria y la ocupación realista.
El hito de 1813: Los "Partidarios" de Salta
El momento cumbre de su carrera pública ocurrió poco antes de la Batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813. Mientras las tropas de Manuel Belgrano se aproximaban a la ciudad, Martina tomó una decisión sin precedentes:
Reclutamiento propio: Formó un cuerpo de combate compuesto por paisanos y gauchos, conocidos como "Los Partidarios".
Financiamiento: Utilizó su patrimonio personal para dotarlos de uniformes, caballos y armamento.
Reconocimiento de Belgrano: Al ver la disciplina y el ardor de este contingente, el General Belgrano, en un gesto de gratitud y asombro, la nombró Capitana del Ejército, entregándole un sable y una faja de mando que ella portaría con orgullo. El 21 de febrero de 1813
Una red de espionaje en el corazón de la ciudad
Más allá del campo de batalla, su hogar se convirtió en un nexo estratégico. Durante las ocupaciones realistas en Salta, Martina operó como una pieza clave de la guerra de recursos e inteligencia. Facilitó información crítica sobre el movimiento de las tropas españolas y coordinó con las milicias de Martín Miguel de Güemes para hostigar al enemigo, demostrando que la resistencia también se libraba en el ámbito urbano y subterráneo.
El costo del compromiso
La entrega de Martina no fue gratuita. Sufrió persecuciones, riesgos constantes de confiscación de bienes y el estigma de una sociedad que, en gran medida, aún no aceptaba que una mujer asumiera roles de mando militar. A pesar de esto, su lealtad a la causa de la libertad se mantuvo inquebrantable hasta su muerte en 1874.
Análisis Histórico: El rol de la mujer en la Independencia
La figura de Silva de Gurruchaga obliga a los historiadores modernos a revisar el concepto de "colaboración femenina". No fue una simple espectadora; fue una estratega logística y líder de tropas. Su vida es un testimonio de cómo la guerra de independencia fue un esfuerzo total que trascendió clases sociales y géneros.
"Su nombre no solo representa la valentía salteña, sino la capacidad de la sociedad civil de transformarse ante la urgencia de la libertad."

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