3 de enero de 1817: Belgrano a Güemes, haciéndole comentarios sobre encuentros con el enemigo y la forma de enfrentarlo; se lamenta de la pobreza y carencia total que sufrían sus tropas. Ante la deserción se debía actuar con “firmeza, constancia y espíritu”; le pide sugerencias sobre las concesiones que debía hacer a la Gobernación Intendencia de Tarija, y se muestra partidario de continuar la guerra contra los portugueses.
“AMIGO Y COMPAÑERO QUERIDO:
Por el correo recibí la de U. y anoche el pliego que trae lo de Tarija: éste me hace creer, o figurarme que el movimiento sobre Humahuaca, ha sido para entrarse el tal General allí, sin cuidado alguno de U., ni de sus tropas; si Borges no me hubiese trastornado, ya le hubiésemos andado por otro lado, y no hubiese ido con tanta seguridad, puede ser que si consigue arrollarlo todo por allí, intente bajar, creído que todo se lo llevará de calle, persuadido de que todos son Marqués y Quesadas.
No ha estado muy distante de igual sorpresa Uriondo, según su mismo parte de 11 del pasado, y por Cristo que Yo quiero verlos a todos batidos más bien que sorprendidos: incúlquele U. mucho sobre eso, y que no debe esperar a abrirse camino entre los enemigos, pues son empresas que las más veces salen muy mal, y mucho más no habiendo necesidad, pues debía saber que sus fuerzas no podían competir con las que iban. Compañero: por Dios, estemos alerta; no sé por qué tengo mis miedos que nos suceda otra como la del Marqués por aquellos destinos.
Margalla ha llevado los doscientos sables como han venido; se trataba de echarles vainas, y puños, pero ni tiempo, ni suelas, ni cosa alguna tenemos: todas son miserias; los paisanos podrán acomodarlos, aunque sea poniéndoles vainas de cuero; todo es pobreza, así amigo que Yo no me entiendo.
Deben salir pronto ocho mil cartuchos a bala que ya he dispuesto caminen; no sé cómo andaremos de mulas, con la diablura de Santiago hasta los reservados para la dichosa Expedición salieron, y volverán poco menos que en ruina; ya también he ordenado lo conveniente acerca de las que U. me pide. Borges fue preso, y ya pagó sus delitos; Lugones me dicen que ha tirado por el Salado a pasarse al enemigo tal vez; era muy importante que U. ordenase se estuviera a la mira para agarrarlo; de Gonsebat y Montenegro se dice que la han tirado para abajo, irán a aumentar los bandidos de Santa Fe que han salido y robado trescientos fusiles, con fornituras, municiones, paños, dinero, etc.
¡Viva la Patria! ¡Qué tal! ¿No es esto cosa de desesperar? ¿Y aún existirán los bribones incendiarios entre nosotros con ideas de pura teoría? Estoy que no me puedo compañero; no hay más remedio que espíritu, constancia, y firmeza con la justicia por delante.
Aquí me compondré con los comerciantes; déles U. libramientos contra mí, y llénese el objeto que si no hay con qué tendrán paciencia hasta que haya, o los mandaremos a Buenos Aires. Boedo está aquí, y me ha presentado una gran relación.
Después de salvas, Te Deum, etc., salimos con que dice Barreiro que sus Diputados se han excedido: en fin, hemos manifestado nuestros deseos de unión con la otra Banda; sea lo que Dios quiera, porque no ha de ser ni más ni menos: trabajemos nosotros, y vamos adelante.
¿Qué gracias quiere U. que Yo conceda a los de Tarija? Dígamelas, con cuanto guste, para darlas interinamente y pedir la aprobación al Supremo Director; éste me dice que saldría todo en las Gacetas.
Acompaño a U. la Proclama que les dirijo, en que está pintado mi corazón como es en realidad de verdad. Yo quiero que el mando se reconcentre y que todo me venga por sus manos; hasta ahora no sé que Tarija sea una Provincia y sí que es una Tenencia de Gobierno de la de Salta, y veo que a Uriondo se le llama Gobernador, Comandante
General, etc.; o Yo no entiendo, o aquello anda muy descabellado, y esto no es bueno como U. conoce.
Me han dicho que sale una comisión del Congreso para Buenos Aires, mientras éste va al llamado del Director en consecuencia de que aquel Pueblo quiere guerra, guerra contra los Portugueses; soy de la misma opinión, porque no hallo medio entre salvar la Patria, o morir con honor, y a mi entender, así deben pensar todos los que han entrado a la gran causa sin más objeto que ella misma.
Sé que tiene U. un hermanito llamado José, de diez y seis años con mucho espíritu militar, y aplicación a la carrera; tendré mucho gusto de que U. me lo mande, lo nombraré mi Ayudante, y si quiere aprender, aquí hay proporciones para ello; sea dicho esto con toda la franqueza de la amistad, y porque me parece que así se logrará que sea un oficial de provecho.
Cuando estaba por aquí, me hallo con que ya había escrito otra carta en este papel, y no tengo tiempo, mi amigo, para copiar; U. dispensará esta falta, y confianza de la amistad de su
ML BELGRANO
P.S. Remito a U. el oficio para el General del Ejército enemigo, acerca del canje del Marqués; es preciso que U. lo remita con un oficial despierto por si lo dejan pasar que aproveche de lo que vea, y pueda dar las noticias que sea prudente, y que sepa callar, e igualmente que tenga modales, porque así se le podrán franquear algunos o alguno, pero que entienda que lo mejor es, oír, y hablar sólo lo muy preciso.
Siempre de U. Tucumán, 3 de Enero de 1817.”
Fuente: Asoc. Belgraniana de Morón


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