Pocos documentos nos acercan tanto al corazón de la Revolución como la Autobiografía de Manuel Belgrano. Escrita hacia 1814, no buscó ser un libro ni una obra literaria: fue el relato honesto de un hombre que quiso explicar su camino, sus ideas y sus luchas.
Belgrano cuenta su formación en Europa, donde abrazó los ideales de la Ilustración, y su regreso a Buenos Aires para impulsar educación, agricultura y comercio desde el Consulado. También revela su frustración por las trabas coloniales que frenaban todo intento de progreso.
Pero lo más profundo surge cuando narra la Revolución de Mayo y sus campañas militares. Sin grandilocuencias, muestra sacrificios, errores, decisiones difíciles y la enorme carga de conducir al Ejército del Norte. Sus victorias en Tucumán y Salta aparecen como logros colectivos, nunca personales.
La autobiografía nos deja la imagen de un Belgrano humano, comprometido y transparente. Un líder que soñó con un país más justo y moderno… y que luchó por él hasta el final.


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